DVICIO, del pupitre al escenario
El joven quinteto madrileño firma por Sony Music.
Son jóvenes y tiene buena planta, pero sobre todo son
músicos. Andrés, Luis, Nacho, Martín y Alberto son DVICIO, una nueva
banda de pop brillante y fresco con un amplio recorrido a pesar de la
corta edad de sus componentes. Ninguno de ellos ha cumplido 24, pero
llevan desde 2005 dándole a los instrumentos, primero para interpretar
versiones por simple diversión y desde 2009 bajo el nombre de Tiempo
Límite. Ya como DVICIO, su carrera estará vinculada a partir de ahora a
Sony Music.
Todos ellos son de Madrid y cuentan con un notable bagaje musical.
Los guitarristas Nacho y Alberto y el batería Luis forjaron su amistad
en el colegio desde los 3 años. En el instituto adquirieron sus primeros
instrumentos y comenzó una incipiente aventura musical. Fue en las
aulas donde conocieron a Andrés (cantante) y a su hermano Martín
(bajista). El quinteto estaba formado, aunque el objetivo no pasase
entonces de la mera diversión mediante la interpretación de versiones de
todo tipo.
Las primeras composiciones llegaron en 2009. Acababa de nacer Tiempo
Límite, que grabó sus primeros temas, Detrás de mis miedos y Dueña de mi
mente. Después vendrían canciones como Porque la vida se me fue o
Balones y Piedras, con la colaboración especial de Fernando Fernández en
las letras.
Ya estaban listos para los escenarios –el primero de todos el de Lady
Soul–, en los que se rodaron a razón de varias actuaciones al mes
durante cuatro meses. En 2011 lograron un lugar de honor en el concurso
de la Sala Silikona. Era el primero de los reconocimientos que llegaban a
la nueva banda pop, que se completaron con el concurso de maquetas de
ABC Punto Radio o con una versión de la canción Titanium que recibió más
de 135.000 visitas en YouTube.
Tiempo Límite creció a golpe de ensayos y actuaciones, lo que les
sirvió para darse cuenta de que lo que realmente amaban y les unía era
la música. Desfilaron por salas como Ritmo y Compás, Silikona, Randall,
El Juglar, Guapa, Penélope o la valenciana Bambú. Así fueron
desarrollando el estilo que ahora imponen en sus directos. Hijos de una
generación ya familiarizada con el pop, crecieron escuchando en el salón
de sus casas canciones de Maná, U2 o Dire Straits. Ahí está el germen
de lo que ya son, aderezado por preferencias del momento como El Canto
del Loco, Pereza o Coldplay.
La nueva etapa del quinteto arranca a inicios de 2012, con la llegada
del manager Franklin Rivero. Nuevo equipo, nuevo proyecto, nuevo
nombre: DVICIO. También nuevas canciones (Paraíso, El secreto) y nuevo
sello, su primer sello: Sony.
El cantante del grupo es Andrés Ceballos (1992. Hijo de brasileña y
argentino, se forjó en escuelas de música, conservatorios infantiles y
clases de solfeo, hasta que a los 13 años se compró su primera guitarra.
Antes de incorporarse a Tiempo Límite, fundó su propia banda con solo
17. En este 2013 se fue durante dos meses de gira con Carlos
Baute como corista por Latinoamérica, una experiencia difícil de olvidar y en la que maduró lo suficiente para liderar DVICIO.
A la batería de la banda está Luis Gonzalvo (1990), nacido en una
familia de gran tradición musical inicialmente familiarizado con el
saxofón, instrumento con el que se convirtió a los 12 años en el miembro
más joven en entrar en la Banda Sinfónica de Estudiantes de la
Comunidad de Madrid. Dos años después, participó también como
saxofonista en Judas, el musical, una experiencia que confiesa que
resultó única. Pero del saxo saltó a la batería, un instrumento que le
ha permitido acercarse a sus preferencias: rock, pop, jazz, funk,
flamenco y música electrónica.
Como Luis, el guitarrista Nacho Gotor (1990) es otro de los
fundadores de Tiempo Límite, el origen de DVICIO. Los discos pop y rock
que escuchaba de pequeño en el coche de su padre abonaron su interés por
la música. A los 10 años, los Reyes Magos le trajeron su primera
guitarra, una eléctrica con amplificador que vendían en un supermercado.
Con ella sacó los acordes de aquellas canciones que le ponía su padre y
experimentó por primera vez, antes de cumplir los 12, la magia de la
interpretación en grupo con Luis a la batería y Alberto a la otra
guitarra.
Ese Alberto no es otro que Alberto Missis (1990), hijo de músico que,
a través de las seis cuerdas, fue descubriendo las canciones de
artistas que ya existían antes de su nacimiento, como Queen, Toto, U2 o
Bon Jovi.
Completa la banda Martín Ceballos (1991), hermano del cantante
Andrés, un simple –y gran– aficionado a la música que un buen día se
decidió a formar parte de ella desde su bajo, su gran pasión.
Gracias al vínculo establecido por DVICIO con su manager, poco a poco
la música le ha ido ganando terreno en todos sus miembros a cualquier
otra dedicación. Aquel grupo de amigos de la infancia forjado en el
instituto se ha convertido en toda una banda lista para triunfar.